6 mayo, 2018

The Ovahball 2018

Hace un tiempo había leído acerca del Vogue o voguing. Es una danza underground ligada a la comunidad LGTB afroamericana en la cual se busca emular las poses de las modelos de revistas o pasarela.  Todo mundo puede ser  espectacular y libre.

Depende de donde se consulte se pueden ver  distintos orígenes. En algunos sitios se habla de los años 30 pero la mayoría coincide que el momento álgido es alrededor de los años 70´s – 80´s en Harlem, donde  vuelven  los Ballrooms y su baile es el voguing. Todo eso se dice que es una forma de respuesta a la crisis del sida.

La comunidad LGTB encuentra en este movimiento un escape y un lugar seguro donde poder expresarse sin ser juzgados o agredidos por sus preferencias. Es más que un baile, es una forma de vida donde la libertad, creatividad y la expresión son la parte más importante. Es el uso del cuerpo como herramienta de protesta. “Se luchará bailando”

También en varios documentales pude ver que en los años 80´s el movimiento tuvo mucha fuerza en la noches de París.  Existen unas “casas” a las que puedes pertenecer y que en muchas ocasiones han servido a mucha gente para encontrar un hogar  y una familia, después de haber sido rechazados o marginados por  la sociedad. Cada casa tiene una madre que ejerce como matriarca que cuida y orienta a los miembros de cada casa.

Luego en los años 90´s Madonna  puso el foco en el voguing con su videoclip Vogue. Pero este movimiento es mucho más de lo que la gente pudo vislumbrar con ese videoclip. Es  muy interesante ver todo el trasfondo que tiene, así como todo el proceso que ha tenido que pasar y la fuerza que está tomando en este siglo. Vienen tiempo de cambios y el Voguing está en primer línea y me encanta.

Me enteré de que en Madrid había un evento llamado The Ovahball y que iba ya por su quinta edición (¿Cómo no me había enterado de esto antes?) El punto es que venía un encuentro de voguing  que lleva ya varios años realizándose en el Centro de Arte Dos de Mayo en Móstoles. Así que con cámara en mano y con mucho interés me fui para allá.

Lo que encontré fue impresionante. Aparte de tener montada una pedazo de exposición  que te llevaba por la historia de todo el movimiento y de sus personajes claves. El ambiente que había en la Ovahball era vibrante, divertido y se respiraba muy buen rollo. Fueron unas 4 – 5 horas  de música, baile, desfile.  Varias categorías como diseño de ropa con bolsas de basura. la categoría denim, la categoría Bizarre Ota (vestuario con cables, bombillas y material tecnológico). Hands performace (baile de manos con luces) solo puedes expresarte moviendo las manos, no se puede mover ninguna otra parte del cuerpo. Y muchas cosas más.

La verdad que fue un evento muy interesante en la que el público de todas las edades pudo disfrutar de la creatividad, libertad y formar parte de un lugar seguro donde cualquiera podía expresarse sin miedo a ser juzgado por prejuicios. Debo reconocer que fue un gran descubrimiento verlo en vivo.

El arte siempre como forma de expresión y libertad, donde puedes ser tú mismo.

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